Vector bombilla conectada a dispositivos digitales para sostenibilidad

Hablar de energía inteligente no consiste únicamente en producir más energía renovable, sino en gestionar mejor la que ya consumimos. En este contexto, la digitalización se ha convertido en una aliada clave para entender cómo, cuándo y dónde se consume la energía, y para tomar decisiones más eficientes tanto en edificios residenciales como en infraestructuras públicas.

Durante años, el consumo energético se ha medido de forma agregada y poco detallada. Las facturas ofrecían una visión global, pero no permitían identificar patrones de uso, picos de consumo o ineficiencias concretas. La incorporación de tecnologías digitales está cambiando este escenario, permitiendo pasar de una gestión reactiva a una monitorización activa y, en muchos casos, en tiempo real del consumo energético.

La base de estos sistemas es la captación de datos mediante sensores IoT distribuidos en edificios, instalaciones y redes energéticas. Estos dispositivos permiten medir parámetros como el consumo eléctrico por zonas, la demanda en determinados horarios, la temperatura, la humedad o el estado de funcionamiento de equipos e instalaciones. La información recogida se envía a plataformas digitales donde se analiza y se transforma en conocimiento útil para la toma de decisiones.

En el ámbito residencial, la monitorización energética permite identificar hábitos de consumo poco eficientes y optimizar el uso de la energía sin perder confort. Al analizar el comportamiento energético de una vivienda o de un edificio completo, es posible detectar consumos elevados en franjas horarias concretas, ajustar el uso de climatización o iluminación según la ocupación real y anticipar picos de demanda que incrementan el coste energético. Todo ello contribuye a reducir la factura eléctrica y a fomentar un consumo más responsable y consciente.

Sensores IOT en una vivienda: Energía eficiente

En el caso de los edificios dependientes de las administraciones públicas —como colegios, centros de asistencia sanitaria, edificios administrativos o instalaciones culturales— la digitalización energética adquiere una dimensión estratégica. Estos espacios concentran un alto consumo energético y, al mismo tiempo, ofrecen un gran margen de mejora. Gracias a la monitorización activa, las administraciones pueden conocer en detalle el comportamiento energético de sus edificios, comparar consumos entre instalaciones similares y detectar desviaciones que indiquen fallos, sobreconsumos o un uso ineficiente de la energía.

Además, el acceso a datos en tiempo real permite actuar de forma preventiva. Un consumo anómalo fuera del horario habitual, el funcionamiento continuo de determinados equipos o una demanda excesiva en momentos concretos pueden identificarse de forma temprana, evitando un mayor gasto energético y facilitando un mantenimiento más eficiente. La digitalización, en este sentido, no solo reduce el consumo, sino que también optimiza la gestión y alarga la vida útil de las instalaciones.

En España ya existen experiencias reales que muestran cómo estas tecnologías se están aplicando en distintos contextos, muchas de ellas impulsadas por Telefónica. A través de soluciones basadas en sensores IoT y plataformas de gestión energética, se han desarrollado proyectos orientados a la monitorización y optimización del consumo en redes de tiendas, centros de asistencia sanitaria y edificios municipales. En estos casos, la digitalización permite obtener una visión detallada del consumo energético, mejorar la eficiencia operativa y apoyar la toma de decisiones basadas en datos reales.

Experiencias reales de monitorización energética

Este tipo de soluciones muestran cómo la energía inteligente no es un concepto teórico, sino una herramienta práctica que ya se está utilizando para reducir consumos, optimizar recursos y avanzar hacia modelos de gestión más sostenibles y responsables.

La clave de la energía inteligente no reside únicamente en la tecnología, sino en su capacidad para convertir los datos en decisiones. La digitalización permite pasar de un modelo de consumo estático a otro dinámico, en el que la energía se adapta a las necesidades reales de las personas y de los espacios. Este enfoque resulta especialmente relevante en un contexto en el que la sostenibilidad, la eficiencia y el control del gasto público son prioridades compartidas.

En este camino hacia un consumo más eficiente, la energía inteligente se consolida como uno de los pilares de los territorios del futuro. La combinación de sensores, conectividad y plataformas digitales abre la puerta a una gestión energética más transparente, responsable y alineada con los objetivos de sostenibilidad, contribuyendo a crear entornos más habitables, resilientes y preparados para los retos que vienen.

“Eficiencia Energética Inteligente: cómo transformar ahorro en valor con los CAE” en FIWARE iHub El Círculo

La digitalización y la monitorización energética permiten no solo reducir el consumo, sino también convertir el ahorro en una oportunidad de valor, especialmente a través de los Certificados de Ahorro Energético (CAE). Para profundizar en este enfoque, el FIWARE iHub El Círculo acoge el próximo 5 de febrero la charla “Eficiencia Energética Inteligente: cómo transformar ahorro en valor con los CAE”, en la que Telefónica compartirá cómo la tecnología y los datos están facilitando nuevos modelos de eficiencia energética aplicables tanto a empresas como a administraciones públicas.

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