IA en el trabajo

Cada cierto tiempo aparece una tecnología que parece resumirse en una sola pregunta: ¿nos va a sustituir? Hoy esa pregunta se formula sobre la inteligencia artificial. Aunque quizá esa no sea la pregunta correcta. La cuestión más interesante es otra: qué está cambiando realmente en el trabajo, y qué permanece igual. 

Los datos ayudan a rebajar el ruido. Según el Foro Económico Mundial, en su Future of Jobs Report 2025, la IA y otras transformaciones tecnológicas podrían crear 170 millones de nuevos empleos en los próximos cinco años, mientras desplazarían 92 millones. El saldo neto es positivo, aunque conviene no edulcorarlo: toda transición laboral genera fricciones, incertidumbre y necesidad de adaptación. 

También McKinsey Global Institute estima que entre el 60% y el 70% de las actividades laborales actuales podrían automatizarse parcialmente con la tecnología ya disponible. La palabra clave aquí es parcialmente. Automatizar tareas no equivale a eliminar profesiones enteras. 

Eso ya se está viendo. Un administrativo no desaparece porque una herramienta redacte correos. Un abogado no deja de ser necesario porque exista búsqueda documental asistida. Un programador no queda fuera porque una IA sugiera código. Lo que cambia es el reparto del tiempo: menos horas en tareas repetitivas y más valor en supervisar, decidir, personalizar, interpretar y responder por el resultado. 

De hecho, algunos perfiles especialmente expuestos no son necesariamente los menos cualificados, sino quienes trabajan en procesos cognitivos repetitivos y de alto volumen: atención al cliente rutinaria, análisis básico de datos, redacción estándar o programación muy mecánica. 

Mientras tanto, crece la demanda de especialistas en IA y machine learning, ingeniería de datos, ciberseguridad y perfiles capaces de auditar, explicar o gobernar sistemas automatizados. Pero quizá el perfil más interesante no sea el técnico puro, sino quien combina conocimiento de sector —salud, educación, industria, turismo, derecho— con capacidad real para trabajar con herramientas de IA. 

Dicho de forma directa: el riesgo no es competir contra la IA. El riesgo es competir contra alguien que sabe usarla mejor. 

Apretón de manos entre un robot y un humano  

La IA en el territorio: esto también está ocurriendo aquí 

A veces se habla de inteligencia artificial como si solo sucediera en grandes tecnológicas de California. Sin embargo, la transición ya está en marcha en entornos mucho más próximos. 

En Extremadura, el programa AMPLIA (Talento Digital 2026), impulsado por la Junta de Extremadura junto a las Cámaras de Comercio de Badajoz y Cáceres, ha seleccionado 12 empresas para diseñar e implantar soluciones reales de IA e hiperautomatización. No se trata de presentaciones futuristas: son organizaciones revisando procesos, costes y formas de trabajar. 

A ello se suman nuevas ayudas para pymes y autónomos, con financiación de hasta el 85% y un máximo de 100.000 euros, orientadas a incorporar chatbots, analítica predictiva, RPA o sistemas generativos. Cada implantación abre una necesidad concreta: personas que sepan integrar herramientas, formar equipos, traducir necesidades de negocio y acompañar el cambio. 

También la Diputación de Cáceres ha presentado su Agencia de Empleo con herramientas de IA integradas, como SENDA y LEO del SEPE, para orientación laboral y formación. La administración más cercana también está incorporando estas capacidades. 

El mensaje es claro: no es una ola lejana que llegará algún día. Ya está ocurriendo aquí. 

El papel de El Círculo en el contexto de la IA

En ese contexto, El Círculo es un punto de apoyo muy útil desde el territorio. Como FIWARE iHub, conecta comunidad, innovación aplicada y acceso a redes europeas orientadas a territorio y tecnología abierta. 

Es también un lugar donde experimentar sin necesidad de tener todo resuelto de antemano. No hace falta llegar con una startup montada ni con un plan cerrado. A veces basta con una pregunta concreta, una idea en borrador o la intuición de que conviene no quedarse fuera de la conversación. 

Porque muchas transiciones laborales empiezan así: con curiosidad antes que con certezas.  Antes de preguntarse qué puede hacer una persona con la IA, conviene entender primero qué puede —y qué no puede— hacer la propia IA. 

Esa es precisamente la propuesta del próximo encuentro en El Círculo organizado por Cáceres Tech: “Un gato es más inteligente que la IA”, el próximo 21 de mayo, con entrada libre hasta completar aforo.  Puedes inscribirte aquí.

Un gato es más inteligente que la IA

A veces, comprender bien una tecnología es la mejor forma de tomar decisiones tranquilas sobre el futuro profesional.